La parábola de los ciegos

En 1568 Pieter Brueghel, el viejo, tenía cuarenta y tres años. Moriría al año siguiente después de pintar dos de sus obras más representativas: La parábola de los ciegos y La urraca sobre el cadalso. El año anterior, con la llegada del Duque de Alba y por orden de Felipe II, había comenzado en el País Flamenco la represión de la doctrina protestante. Según algunos especialistas las dos pinturas denuncian la persecución. En La urraca sobre el cadalso, la horca y la urraca simbolizan la habladuría que lleva a la ejecución; en La parábola de los ciegos, el guía ciego y sus seguidores también ciegos caerán al hoyo que les espera justo cuando pasan frente a la iglesia de Santa Ana. La parábola es una pintura al temple, pigmentos mezclados sobre la tela con cola líquida, una técnica empleada en lugar de la pintura al óleo y utilizada para…

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